Cuando empecé en el sector, vi de cerca cómo se hacen la mayoría de webs en España. Se elige una plantilla, se cambian colores, textos, y se entrega. Rápido, barato y completamente genérico.
El problema no es la plantilla. Es que nadie pensó en tu cliente antes de diseñar. Nadie preguntó qué quieres conseguir, quién es tu cliente ni qué tiene que hacer cuando llega a tu web.
Por eso trabajo diferente. Las respuestas a esas preguntas construyen la estructura, el mensaje y el diseño. No al revés.